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Educar en las emociones

Nos preguntamos, ¿Qué es educar en las emociones?, desde pequeños nos han dicho, “no llores”, “no está bueno enojarse”, “te aguantas y punto”, algo así como que las emociones negativas, había que reprimirlas. Primero mencionemos cuales objetivos se persiguen con la implementación de la inteligencia emocional en la educación, por ejemplo, conocer cuáles son la emociones y poder reconocerlas en nosotros mismos y en los demás, modular y gestionar la emocionalidad, desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias, adoptar una actitud positiva ante la vida, podríamos decir.
Para conseguir esto se debe abordar el proceso de Alfabetización Emocional, entonces es necesario ampliar las habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y creativa de los conflictos emocionales.
Nuestros niños deberían tener la oportunidad de desarrollar todas sus competencias emocionales, tal como se trata de que desarrollen sus competencias intelectuales, es necesario que puedan aprender a identificar, comprender y sobretodo gestionar sus estados emocionales y a comprender más del mundo y desarrollar la empatía, algo que es sumamente importante. Las emociones nos acompañan diariamente y forman una parte indispensable en la vida de cada uno, cómo nuestros pensamientos están ahí todo el tiempo.
Tratar de identificar como nos sentimos es lo primordial y básico para comenzar a gestionar nuestras emociones.
El primer paso sería poder aprender a reconocer nuestras emociones, tratar siempre, de no prohibir la aparición de las emociones de tinte negativo, permitir la expresión de las mismas y no cohibir su aparición.
Es el momento en que podremos responder a la pregunta ¿Cómo te sientes?, hablar de las emociones con la mayor naturalidad posible, lo contento que te pone tal o cuál situación, o lo triste que te ha dejado una película o noticia. Debemos aprender que nuestras emociones no deben derivar si o si en un comportamiento, por ejemplo estar enojado no significa que debamos insultar a otros. Y Por último, luego de aprender a reconocer y gestionar de la mejor manera nuestras emociones, también es necesario que podamos reconocerlas en los otros, para mejorar la empatía. Todo este recorrido sería un excelente camino para hacer con los niños desde pequeños, como así también, los adultos para comenzar a gestionar de manera saludable las emociones que nos acompañan siempre.
Si educamos emocionalmente, la sociedad estará más equilibrada y tendremos comunidades más democráticas, solidarias y dialogantes.