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El estrés como respuesta

Una situación que se nos presenta estresante es desagradable, incluso cuando es algo transitorio, los factores estresores pueden ser externos, un examen, el plazo de entrega de un trabajo o también pueden ser factores estresores internos, psicológicos, por ejemplo la preocupación de perder el trabajo, no alcanzar los estándares impuestos por nosotros mismos, etc. Estos mecanismos de supervivencia son beneficiosos en el caso de que aparezcan y desaparezcan de manera rápida y natural, pero cuando se vuelvan crónicos, producen alteraciones en la salud. Un incidente estresante puede causar la aceleración del ritmo cardiaco y de la respiración, la tensión de los músculos y hasta excesivo sudor.

Al ser un mecanismo que nos servía para la subsistencia, a prepararnos para la acción o la huida, nos permitía reaccionar rápidamente a situaciones de vital importancia, produciendo una secuencia que se pone en marcha rápidamente, de cambios hormonales y respuestas fisiológicas. Pero desafortunadamente en los tiempos actuales, nuestro cuerpo reacciona exageradamente ante factores que no son una amenaza vital, tales como situaciones de presión en lo laboral, cuestiones en el tránsito o dificultades en el ámbito de las relaciones familiares.

Según investigaciones, se puede saber que el cuerpo paga un precio alto  por este exceso de activaciones del estrés que se producen de forma innecesaria, se indica que el estrés mantenido en el tiempo contribuye al aumento de la hipertensión arterial y se producen cambios a nivel cerebral que pueden contribuir al desarrollo de la ansiedad, la depresión y también a las adicciones.

En la actualidad, donde todas las personas se sienten estresadas y nuestro estilo de vida nos mantiene a casi todos dentro de esos parámetros, lo mejor es buscar técnicas para contrarrestar la respuesta del estrés y así tratar de poner algo de freno al mismo.

Hemos mencionado en otros artículos los beneficios de algunas técnicas de relajación, entre ellas por ejemplo, la respiración abdominal profunda, la práctica del  Mindfulness, Yoga u otras prácticas como el Taichí, también se puede recurrir a las visualizaciones de escenas tranquilas para encontrar la calma.

Algunas personas encuentran una vía para disminuir el estrés realizando actividad física frecuente. Una caminata a paso ligero ayuda a profundizar la respiración y mejorar la tensión muscular.

Nunca debemos olvidar que la red social es un importante apoyo  que ayuda a mejorar la calidad de vida y puede aliviar el estrés, el apoyo emocional que recibimos nos ayuda en los momentos de estrés y crisis.

Fuente: Harvard Health Publications.