Creando Perspectivas

Atención Clínica

Consideramos al espacio clínico como un contexto de trabajo entre analista  y paciente que permite un cambio de posición en la vida. 

Convocamos en nuestra práctica a hacerle  lugar a  la interrogación del paciente más allá de las teorías, porque la más eficaz de ellas  es la que abre preguntas y no la que más respuestas produce.

Nos situamos frente a cada paciente no en el lugar del saber, sino desde el lugar de explorar acerca de qué ha sido la historia singular de esa persona aceptando lo enigmático de todo sujeto.

En nuestra tarea a diferencia de otros campos, nos encontramos  con fenómenos complejos a los cuales se accede a través de la escucha de la singularidad y la complejidad del psiquismo, la historia y los efectos de lo histórico-social de cada sujeto.

Siempre  con la premisa de que “escuchar quiere decir recuperar en el decir del otro aquello que no está dentro de nuestras  expectativas previas” aquello que tenga capacidad de sorprendernos, en lugar de tener certezas respecto del padecer de quien se encuentra frente a nosotros.

Intentamos crear una historia en común, que no solamente apunte a recuperar el pasado, sino que sea algo  a producir entre dos personas que, cada una con su bagaje intelectual y personal reconstruyen esa narración desde un presente compartido. 

Por  ello, sostenemos que el espacio clínico da lugar al sujeto a enfrentarse con sus formas de sentir, pensar y actuar. Algunas de ellas  convertidas en hábitos en apariencia cómodos, cuando en realidad generan inconvenientes o perjudican. Poder ver esto es precisamente el cambio de perspectiva, otra mirada sobre sí mismo que conduce a un cambio.

El objetivo del trabajo será identificar las causas del malestar o incomodidad que surge de la confrontación del sujeto consigo mismo para dar lugar a otra mirada sobre sí mismo, nuevos puntos de vista para una  respuesta más adecuada a los acontecimientos de su vida. Recordemos que Sigmund Freud nos decía: “El Psicoanálisis hace la vida más fácil.”

Para nosotros, la escucha es la de un discurso, más allá de lo que se dice y que haya otro que lo provoque, ser captado en lo que él mismo no ve, implica cierto alivio subjetivo, y un efecto terapéutico, esto es alojar al que padece. Si  bien, este alojamiento puede estar dado  bajo diferentes modos en la vida cotidiana,  el análisis agrega un elemento fundamental y es  la producción de un saber que sólo es reconocible a partir de la interpretación del analista.

Las demandas sociales  actuales centradas en los resultados, “efectos terapéuticos rápidos”,que si bien, están a nuestro alcance, no son lo que iluminaban nuestra transmisión. Es nuestra responsabilidad entonces, tratar de mostrar en el marco  de nuestra clínica que podemos  dar cuenta de los resultados terapéuticos, de la mejoría del paciente y de la eficacia del método incluso en curas breves que pueden ser auténticas y completas a su manera, siempre  respetando la medida del valor  que se pretende en el campo de la salud.

Finalmente, podríamos definir a la clínica como un camino de encuentro  “un mapa que guía nuestros pasos”. Un proceso en el cual el  analista causa  a la tarea de análisis a su paciente, con su dirección de la cura, absolutamente particular a cada uno de los encuentros sucesivos.

Un trayecto que no siempre es de una sola vez, sino que es posible en ciclos sucesivos con una resolución en si mismo que lo cierra, completándolo, lo cual no impediría que más adelante un nuevo ciclo abra la oportunidad de ser pensado desde otro punto de vista.

Pensamos en una terapéutica ligada a la puesta en marcha del deseo, consecuencia del reconocimiento de un sujeto sólo posible si se escucha en un discurso.

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