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La inteligencia emocional

Daniel Goleman, psicólogo, periodista y escritor estadounidense, autor de “Emotional Intelligence” en 1985, propuso la innovadora idea de que la gestión positiva de las emociones era más determinante que el Coeficiente Intelectual para el éxito en la vida. Según este autor, las emociones son poderosas y dominarlas es la inteligencia emocional, estas emociones son esencialmente impulsos que nos llevan a actuar respuestas automáticas, determinadas en nuestra evolución.
El enojo es por ejemplo, una emoción tan intensa que anula partes de nuestro cerebro, nos atrapa y hace que se reorganice nuestra memoria, al punto de no recordar porque nos enojamos. Es tan así que las emociones negativas intensas absorben toda la atención y no permiten atender otra cosa. Dominar nuestro mundo emocional es bastante difícil, son habilidades que deben ejercitarse en los momentos en que las personas están en las peores condiciones, para poder aprender hábitos de respuestas nuevas, es decir, cuando tenemos problemas.
Podemos decir entonces que la inteligencia no es sólo racional, también hay inteligencia emocional, somos poseedores de una mente que piensa y una mente que siente, ambas interactúan para construir nuestra vida mental. El cerebro emocional responde a los acontecimientos más rápido que el cerebro racional, éste a su vez, no decide habitualmente que emociones deberíamos sentir.
Entonces, si no disponemos de buenas habilidades emocionales, no nos conocemos bien, no podemos manejar las emociones que nos inquietan, no podemos sentir empatía y mantener relaciones cercanas, no importa cuál sea el coeficiente intelectual, nuestra vida no será lo suficientemente buena.
Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas, suelen ser más efectivas en su vida, crearon hábitos que fomentan su propia productividad y pueden controlar su vida emocional, no mantienen luchas internas que merman su capacidad de trabajar con atención y su mente parece estar más clara.
La inteligencia académica no nos ofrece una preparación para una suma de dificultades u oportunidades con las que nos encontraremos a lo largo de la vida. El autocontrol emocional está detrás de cualquier tipo de logro, la flexibilidad y la posibilidad de adaptarse al cambio es tan importante como la experiencia.

Bibliografia: Goleman, D (1996) Inteligencia Emocional. Barcelona, Kairos.